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La Casa Vicens es la primera casa modernista ubicada en Barcelona, en el barrio de Gracia de la ciudad condal. Esta bella edificación forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2005.

Visitar la Casa Vicens de Barcelona

Desde el exterior, lo primero que llama la atención es lo llamativo de sus azulejos coloridos, que cubren parte de la fachada, y su mezcla de estilos orientales (persa y bizantino) e islámicos (mudéjar), así como sus torres y chimeneas.

Fue el primer gran encargo del famoso arquitecto Antoni Gaudí, que la construyó entre 1883 y 1885, asumiendo toda una revolución arquitectónica en su época.

Su propietario fue Manuel Vicens i Montaner, de ahí su nombre «casa Vicens», un corredor de bolsa que quería una casa para tener una segunda residencia familiar donde ir en época estival. Hay que recordar que, en ese tiempo, el actual barrio de Gracia era independiente de la ciudad de Barcelona, otra localidad alejada del ajetreo del centro.

La casa tiene una superficie de 698 m2 repartidos en cinco niveles: un sótano, la planta principal, el primer y segundo piso y la azotea.

Mobiliario original de Gaudí en la Casa Vicens

En la planta principal está el comedor que mantiene los muebles de madera originales diseñados por Gaudí, con una decoración vegetal en las paredes y el techo. La colección de 32 pinturas es de Francesc Torrescassana llena la estancia.

La sala de fumadores contigua es un espacio de ocio, que da la sensación de estar en un oasis oriental. Su techo reproduce hojas de palma con racimos de dátiles. Original y curioso de observar.

En 1885, cuando Antoni Gaudí terminó el proyecto, la casa parecía estar en medio de un edén. El agua sonaba por todas partes, las plantas crecieron en abundancia y, cuando los rayos del sol cruzaban las gotas de agua de la fuente, se rompían en un hermoso arco iris.

El arquitecto Antonio Gaudí concibió su proyecto como un todo, en el que el interior y la naturaleza que lo rodeaba se unían en armonía, al mismo tiempo que daba a la casa un nivel de confort muy avanzado para la época.

La primera planta consta de dos habitaciones, el baño, el salón y una terraza. En el dormitorio las paredes están cubiertas con símbolos de juncos y cañas por un lado y helechos por el otro. Mucha luz entra desde la terraza y se puede ver el antiguo jardín. Lamentablemente, en 1962, gran parte del jardín se perdió junto con la cascada y el estanque para construir nuevas casas.

La azotea se puede visitar también y aquí podemos ver en detalle la torre y las chimeneas de la casa, cubierta con tejas de cerámica verde y blanca, además de las originales formas que Gaudí imaginó.

Unos años antes de construir la casa y recién graduado en 1878, el entonces director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, Elies Rogent, dijo sobre Antonio Gaudí: «Hemos dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá».

Qué mejor invitación que esa para visitar la Casa Vicens y decidir por ti mismo. Puedes reservar aquí tu entrada a la Casa Vicens y evitar las colas de acceso.